viernes, 18 de enero de 2013

UN POCO DE HISTORIA



Nacimiento y papel durante la dictadura

Teniendo como referente inmediato el sindicato clandestino Oposición Sindical Obrera las primeras comisiones obreras fueron organizadas durante los años 1960 en AsturiasCataluñaMadrid y las provincias vascas de Guipúzcoa y Vizcaya como movimiento surgido de conflictos laborales para su dirección al margen del sistema franquista. Se trataba de órganos de representación de los trabajadores elegidos en asamblea. Fueron impulsadas por el Partido Comunista de España (PCE), movimientos cristianos obreros (JOC y HOAC) y otros colectivos opuestos al régimen franquista, lo que hizo pasar de las comisiones momentáneas surgidas de los conflictos a un movimiento estable y organizado.5

Para muchos historiadores, uno de los primeros lugares donde se formaron las Comisiones Obreras fue en Laciana (León), dentro de la Minero Siderúrgica de Ponferrada (MSP). Con frecuencia se cita también la mina La Camocha (Gijón), en el año 1957, con ocasión de una huelga4 . El desarrollo de la Huelga Minera de 1962 («La Huelgona») consigue, además de un importante aumento salarial, la incorporación de 12 representantes de los trabajadores dentro del Jurado de Empresa compuesto hasta entonces por simpatizantes del Movimiento. Esos nuevos 12 representantes (que eran la mitad del Jurado de Empresa) formaron una Comisión Obrera que ya recibía directrices del PCE, destacando entre sus miembros a Benjamín Rubio, antiguo enlace de la Guerrilla y dirigente comunista en la clandestinidad. Por tanto, mientras que las Comisiones Obreras formadas en Asturias durante el final de la década de los 50, su carácter fue limitado en el tiempo, desapareciendo su composición tras la resolución de los conflictos. En cambio, en el caso de Laciana, la Comisión Obrera se hizo permanente y se mantuvo dentro de la MSP hasta que las autoridades franquistas inician la persecución de las CC. OO. Ese es el motivo que argumentan algunos historiadores para considerar esto como el verdadero surgimiento de CC. OO.
Su táctica fue la del entrismo, es decir: infiltrarse en los Sindicatos Verticales franquistas. Desde mediados de los años 50 se convirtió en uno de los principales movimientos de oposición, desde el interior del estado, al régimen franquista. Esta fue una de las razones por las que obtuvo importantes apoyos y consiguió la elección de delegados principalmente en las grandes fábricas y minas. Esta táctica se culminaría en las elecciones sindicales de 1975, en plena agonía del régimen franquista, donde CC. OO. conseguiría la abrumadora mayoría de los delegados elegidos en las principales empresas del país. Esto le haría arrancar con fuerza con la caída del régimen para estar a la cabeza de las numerosas huelgas y movilizaciones obreras que conquistaron los derechos sociales, políticos y laborales para la clase trabajadora.
Según Marcelino Camacho el modelo organizativo de Comisiones Obreras por aquel entonces era completamente original y se basaba en experiencias históricas como los consejos obreros de los países del Este y las experiencias del sindicalismo revolucionario.

[editar]La Transición y los años 80

Desde la transición democrática hasta 1987 su secretario general fue el histórico dirigente obrero Marcelino Camacho, también dirigente del PCE y diputado entre 1977 y 1981. En 1976 celebró la conocida como Asamblea de Barcelona, donde se sentaron las bases para la transformación de CC. OO. de movimiento sociopolítico de base a confederación sindical de clase. La etiqueta de comunista que pendía sobre CC. OO. impidió su legalización al mismo tiempo que el resto de centrales sindicales. El asesinato de los abogados laboralistas (militantes del sindicato y del PCE) de la calle de Atocha de Madrid a manos de un grupo terrorista de extrema derecha y el masivo seguimiento de su funeral y las huelgas de repulsa convocadas fue el detonante de la legalización de CC. OO. y el PCE en abril de 1977. En esos años el sindicato crece vertiginosamente en afiliación, al igual que el resto de centrales sindicales y partidos de la izquierda. De 1976 a 1978 CC. OO. pasa de 30.000 a 1.823.907 afiliados. Sin embargo, tras la firma de los Pactos de la Moncloa esta cifra comenzará progresivamente a descender, pasando a 702.367 en 1981 y a 332.019 en 1986, al igual que el nivel general de sindicación de los trabajadores españoles, que desde entonces no pasará del 20%. Esta evolución negativa de la afiliación comenzará a cambiar de signo a partir de 1987.6


Al año siguiente de su legalización, en 1978, celebró su I Congreso Confederal, donde fue reelegido Marcelino Camacho, al igual que lo haría el II Congreso (1981) y el III (1984). A partir de este último congreso se evidencia la diferenciación en sensibilidades que protagonizará la década de 1980, entre una mayoría ligada al PCE y encabezada por Camacho, y tres minorías vinculadas respectivamente al PTE-UC (denominados carrillistas y liderados por Julián Ariza); al PCPE; y a la LCR y el MC (conocida como Izquierda Sindical).7 En el año 1980 recibe una parte importante de los militantes de la USO, pertenecientes a su corriente socialista autogestionaria. En 1986 participa en las históricas movilizaciones contra la permanencia de España en la OTAN.
Comisiones convocó las huelgas generales de 198519881992 y 1994 contra la política económica y laboral del gobierno de Felipe González. Especialmente masiva e histórica fue la huelga general del 14 de diciembre de 1988, convocada junto a la UGT, que con un 95% de seguimiento obligó a retirar el Plan de Empleo Juvenil al gobierno y sentarse a negociar.

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